miércoles, 31 de agosto de 2016

Viaje a Suiza Día 8 - Basilea



El octavo día de nuestro viaje, cumpliendo ya una semana desde que nos pusimos en marcha, fue el viernes 19 de agosto. Con la suerte que hizo muy buen tiempo y que Álvaro y Anne Maël estaban libres de obligaciones laborales como para poder pasar la jornada todos juntos.

Para este día decidimos visitar Basilea. En la rodilla del Rhin, la ciudad de las tres fronteras (Francia, Suiza, Alemania), cuna de Roger Federer y tumba de Erasmo de Rotterdam.  Un lugar especial también para Chemy, pues estuvo por allí varias veces, dado que su tía Gloria vivió en Basilea más de 20 años.

Tras una hora de viaje desde Lucerna, dejamos la furgoneta en el parking de la zona del hospital y empezamos a pasear por las calles, para llegar al precioso ayuntamiento de Basilea.





Después visita obligada a la catedral y al mirador del Rhin donde comimos.




Justo enfrente trabajaba Gloria en el Kindergarden. Visitamos el interior de la catedral para rendir pleitesía, cómo no, a la tumba de Erasmo de Roterdam.




 En la plaza de la catedral había un interesante cine de verano instalado.

Después de comer continuamos el paseo por el barrio de Sant Alban que no tiene gran interés salvo para Chemy, por volver a la casa donde vivía su tía y a la Iglesia donde estaba la Misión Católica Española de Basilea. Todo estaba sin grandes cambios desde hace 20 años.













Continuamos el paseo bordeando el río, donde los peques aprovecharon para mojarse los pies.



Cruzamos al otro lado por un puente y paramos a tomar una cerveza. Había buen ambiente veraniego de viernes por la tarde en la ribera del Rhin. El lugar donde paramos a tomar la cerveza estuvo muy bien, porque por un lado estuvimos con los perros en la terraza, y por otro lado, en el interior había una estancia con juegos y juguetes de madera que les mantuvo entretenidos por largo rato. Ariel aprendió a jugar al Mikado.






Ya bien entrada la tarde fuimos terminando el paseo. Para cenar compramos algunas cosas en Migros de Basilea, incluyendo una fondue de quesos que Alavaró preparó y degustamos felizmente en casa regada con un vino Riesling muy, muy rico.

martes, 30 de agosto de 2016

Viaje a Suiza - Día 7 - Museo del Transporte de Lucerna

Mientras que algunos se relajaban en un spa en el Rigi, la tía Anne Maël llevó a los más pequeños al Museo Suizo del Transporte en Lucerna en la tarde del séptimo día de nuestro viaje, el 18 de agosto de 2016.

El museo, más que un museo, es un gran espacio temático de interacción y juegos que hacen las delicias de pequeños y mayores. Por algo es el museo más visitado de Suiza, incluso por encima del museo olímpico en la sede del COI en Lausana.

Lo primero que llama la atención en la puerta es el frontal del la tuneladora con la que han hecho los más de 50 kms de la nueva variante ferroviaria del túnel de San Gotardo.


Como atestiguan las fotos, los peques pasaron una tarde realmente estupenda.









Aquí el relato de la jornada por Vera:
"Un nuevo día nos espera porque nos vamos a un museo y ese museo mola mucho. Se llama el Museo de Transporte. Si alguien no lo sabe, trataba de coches, aviones etc...y como he dicho mola mucho porque no llegaba a ser un museo y porque había muchas actividades para los niños, como si fuera un parque. En fin os recomiendo que si vais a Lucerna ir al medio-museo medio-parque"




lunes, 29 de agosto de 2016

Viaje a Suiza - Día 7 - Spa en el Rigi

El Rigi es otra de las montañas que rodean el lago Lucerna. Dice Álvaro que es una montaña más fea de ver desde fuera que el Pilatus o Stanserhorn, pero lo compensa porque desde el Rige se disfrutan las mejores vistas.

La séptima jornada de nuestro viaje a Suiza, el jueves 18 de agosto, amaneció medio nublado y con un plan interesante. Dividimos la expedición en dos. Por un lado los peques y la tía Anne Maël fueron al Museo del Transporte de Lucerna. Por otro lado, Miriam y yo subimos al Rigi y fuimos a un spa, en una suerte de jornada "de pareja sin niños" con la que nos obsequiaron Álvaro y Anne Maël. Muchas gracias ;-)

                          




Desde Lucerna, en poco más de 20 minutos, bordeando el lago por el norte, llegamos a Vitznau, localidad al pie del lago desde la que sale el tren cremallera que sube hasta la cima del Rigi.
Se trata de uno de los primeros ferrocarriles de este tipo que se construyeron, a principios del s. XX. Es recomendable sentarse en la parte izquierda del tren en el sentido de la marcha, con unas vistas espectaculares.

En poco más de media hora de trayecto, llegamos a la cubre, Rigikulm. De nuevo con vistas preciosas al lago  Lucerna, y al lago Zuger... en nuestro caso un poco tapadas por las nubes.
Miriam y yo decidimos hacer el descenso hasta el spa en Katbad caminando poco más de una hora, por una pista cómoda casi todo el rato paralela al tren. Bonitas vistas durante todo el descenso pasando por Rigi Stafell y Rigi Stafellhöhe. De regalo, la pista de descenso pasa por un recomendable mirador 15 minutos antes de llegar a  Kaltbad. En este punto la pista se aleja del tren y ofrece un espectáculo que los que deciden hacer también el descenso en tren se pierden.



Pasar por Rigi Stafell también fué especial. Mi tía Gloria nos habló mil veces de este lugar, donde tenían una residencia de descanso los niños del Kindergarden donde ella trabajaba en Basilea. Los niños iban a ese lugar en vacaciones de invierno a esquiar y en vacaciones de verano cuando incluso bajaban al lago a bañarse.

Llegando a Kaltbad los últimos 10 minutos empezó a llover, con lo cual llegamos al spa un poquito mojados y en condiciones ideales para relajarnos, tras la caminata y la mojadura.

El spa de Kaltbad es muy grande y elegante. Con su Hamman con hierbas aromáticas y su enorme sauna "textil free". A destacar, la piscina conectada con el exterior y  una sala con una piscina de apenas 20 cms de agua, de relax total.



Estuvimos disfrutando en el spa un par de horas. Hacia las 16:00 emprendimos el descenso en tren hasta Vitznau y vuelta a Lucerna, muy. muy relajados. 

domingo, 28 de agosto de 2016

Viaje a Suiza - Día 6 - Teleférico descapotable

Hay una medio broma que dice que los Suizos están construyendo nuevas montañas porque ya no les queda ninguna más a la que poner un teleférico o un tren de montaña...
El caso es que el miércoles 17 de agosto de 2016 en nuestro sexto día de estancia en Suiza nos dispusimos a comprobarlo, al menos subiendo una de esas montañas en teleférico, pero no en uno cualquiera, sino en el primer teleférico descapotable del mundo.

Bromas aparte, tiene cierta lógica, que cuando tienes todos los teleféricos habidos y por haber, y toca en 2012 renovar uno importante, hacer algo nuevo como esto. Las empresas más importantes del mundo de ascensores, elevadores, escaleras mecánicas, etc, son Suizas, como por ejemplo Schindler  que tiene sede en el cantón de Lucerna.
El invento se llama Cabrio, está en Stans y sirve para subir a la cumbre del Stanserhorn en teleférico descapotable.



Así las cosas nos amaneció un día medio nublado. Desde Lucerna teníamos unos veinte minutos en coche hasta la localidad de Stans. Una alternativa habría sido ir  en barco, cruzando el lago, desde Lucerna hasta Stansstad y haber dado un paseo de unos 2 km hasta Stans.

En Stans dejamos el coche en el aparcamiento y fuimos a la estación del Tren + Teleférico.  El recorrido se compone de un recorrido en dos etapas. Primero unos 10 minutos en tren (este no es cremallera sino de cable) hasta la base del teleférico y luego la subida en teleférico propiamente dicha hasta la cima de la montaña.

Lo primero que llama la atención es que en la taquilla de la estación hay una TV que muestra la imagen de una cámara que va haciendo un barrido circular en la cumbre...supongo que con los más de 70 francos que cuesta el recorrido por persona, la cámara está para que puedas ver la situación en la cumbre, no vaya a ser que subas, estén las nubes y no veas literalmente nada de nada. la subida al Stanserhorn andando desde Stans lleva unas 4 horas de caminata.



video

La subida en el teleférico es muy divertida y vistosa. Luego en la cumbre no hay estación de esquí. Hay un restaurante, zonas de picnic, una casita de Heidi y un recinto con dos marmotas. Las zonas de Picnic están preparadas con barbacoas, madera y papel de periódico para encender el fuego...incluso en la cima de una montaña.









Desde la cima, hay unas preciosas vistas del Lago Lucerna y picos como el Rigi y e Pilatus. También es curioso ver el  aeropuerto regional de Buochs abajo en el valle. Las avionetas entrando entre las montañas y aterrizando en la pista que termina en el lago...verlo desde arriba es muy chulo.

La prueba de que los Suizos tienen las montañas domesticadas está en los servicios disponibles en la cumbre. No sólo había un restaurante, servicios, zonas de picnic,  perfecta cobertura, una Poke-parada y un Gimnasio Pokemon. Vean la "Fueling Station" para perros.


Después de poco menos de dos hora en lo alto y comer los bocatas en una de las zonas de Picnic, vimos cómo las nubes pueden tapar toda la vista en cuestión de minutos, así que decidimos emprender la bajada...todavía más movida que la subida por las nubes y el viento.



video

A media tarde, de vuelta en Lucerna, abrió un poco más el día, regalandonos un agradable paseo s
soleado rodeando el lago de Lucerna en la parte de la estación y el Palacio de Congresos. Nos animamos hasta a degustar un helado.