jueves, 25 de agosto de 2016

Viaje a Suiza - Día 3 - Ruta por los Alpes

Nuestro tercer día de viaje amaneció con un domingo en Suiza soleado y caluroso. Ideal para hacer una ruta por los Alpes. Fuimos a un lugar especial. Lauterbrunnen. Un lugar con montañas nevadas incluso en verano y numerosas cascadas que se despeñan al valle. Dice la leyenda que este lugar inspiró a J.R. Tolkien, en los años 30, para inventar el Rivendel de El Señor de los Anillos nada menos.

Saliendo desde Lucerna, en dirección Interlaken, la primera parada fue para hacer una foto de las espectaculares vistas del lago Lungern.

Y una media hora después llegamos a Lauterbrunnen. Precioso en medio del valle de Grindelwald. Mirando hacia arriba, las montañas, los teleféricos, los trenes cremallera, las cascadas y la nieve eterna...


De las montañas alrededor de nuestras cabezas destacan sobre manera el trío formado por Jungfrau (en alemán "Virgen" o "Doncella") que es el pico más alto (4.158 m) del macizo montañoso del mismo nombre. Los otros dos picos son el Eiger ("Ogro") con su famosa cara norte y el Mönch ("Monje") con una altura de 4.099 metros. Al sur del Jungfrau se ubica el Gran Glaciar Aletsch, que con su longitud de casi 24 km y un área de 118 km² es el de mayor tamaño y más largo de los Alpes y de Europa.
Jungfrau es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y es "Top of Europe" porque existe un ferrocarril de cremallera, el Jungfraubahn, que circula por el interior de la montaña (por un túnel de más de 7 kms!!) hasta la estación de Jungfraujoch a 3.454 m, la más alta de Europa. Desde allí aún se puede subir en ascensor 118 m más arriba hasta el centro de investigación y terraza panorámica de Sphinx, el edificio construido a la mayor altitud del continente europeo (a una altura de 3571 m sobre el nivel del mar).

Nosotros no íbamos con la intención de asaltar la Jungfrau, sino de hacer la primera parte de la ruta andando, subiendo desde Lauterbrunner hasta Wengen. Más de una hora y media de empinada subida pero con una pista cómoda.

Lo primero que nos llamó la atención fueron los carteles advirtiendo a los turista que el GPS está mal y que no hay carretera entre Lauterbrunner y Wengen...que solamente se puede subir andando o en el tren cremallera.


En Wengen comimos y disfrutamos visitando el pueblo, con espectaculares vistas al valle, a las cascadas y al Jungfrau, aún miles de metros más arriba. Un pueblo bonito...y sin coches.

Incluso algunos tomaron una siesta. 


Tras la bajada teníamos planeado visitar Berna, la capital Suiza, pero los atascos del domingo por la tarde (que aunque no lo crean en Suiza también los hay) nos hicieron cambiar de idea. Fuimos a la preciosa ciudad de Thun, a dar un paseo y tomar una cerveza en una terraza.



La vuelta a Lucerna la hicimos siguiendo el valle del río Emme cuna del famoso queso Emmental  (tal en alemán significa valle), pasando junto a numerosas granjas que producen y venden dicho queso. Un poco de la Suiza auténtica en el regreso.

Y aquí el relato de la jornada por Ariel:

"El domingo por la mañana nos despertamos sobre las 09:00 para a las 10:00 irnos hacer la ruta.  Antes de llegar al pueblo nos paramos para hacernos una foto en a espaldas de un lago muy bonito, a mi personalmente me gusto mucho verlo porque me recordó a cuando tenía 3 años y veía la serie de Heidi. Después de media hora llegamos al pueblo donde empezaríamos la ruta, una cosa que me impresionó mucho fue que el agua de las dos cascadas, y la del río porque era blanca y potable. Entonces después de prepararnos empezamos la ruta. La ruta que íbamos hacer empezaba en el pueblo donde está vamos y acababa en Wengen un pueblo más arriba en la montaña. Cuando empezamos la ruta me gusto que siempre había carteles para decirte por donde ir. Tardamos como una hora y media  en subir a arriba. Estando ya arriba el paisaje era precioso unos bosques que parecían no tener fin, los lagos enormes y preciosos  y unas casa de madera chulísimas. Nos paramos a comer detrás de una iglesia  y hubo algunos que se echaron la siesta. Cuando acabamos nos fuimos a la otra punta del pueblo que parecía una estación de esquí. En esta zona  había varios parques para niños, y había uno que tenía un goma para mantener  el equilibrio y estuvimos allí un rato jugando con la goma. Después de jugar ya nos queríamos ir para casa, asi que recogimos todas nuestra cosas y nos fuimos hacia  Lauterbrunnen. Tardamos en bajar al pueblo solo media hora, y me impresionó  lo rápido que llegamos a abajo. Luego cogimos el coche y nos fuimos hacía Thun. Ya habiendo llegado a Thun nos pusimos a visitarlo pero poquito porque después de tomarnos algo en un a bar nos fuimos para casa . Cuando llegamos ya casa fue cenar y todos caer dormidos por el cansancio pero, aun así mañana nos tocaba madrugar pero, eso es otra historia". 

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