lunes, 29 de agosto de 2016

Viaje a Suiza - Día 7 - Spa en el Rigi

El Rigi es otra de las montañas que rodean el lago Lucerna. Dice Álvaro que es una montaña más fea de ver desde fuera que el Pilatus o Stanserhorn, pero lo compensa porque desde el Rige se disfrutan las mejores vistas.

La séptima jornada de nuestro viaje a Suiza, el jueves 18 de agosto, amaneció medio nublado y con un plan interesante. Dividimos la expedición en dos. Por un lado los peques y la tía Anne Maël fueron al Museo del Transporte de Lucerna. Por otro lado, Miriam y yo subimos al Rigi y fuimos a un spa, en una suerte de jornada "de pareja sin niños" con la que nos obsequiaron Álvaro y Anne Maël. Muchas gracias ;-)

                          




Desde Lucerna, en poco más de 20 minutos, bordeando el lago por el norte, llegamos a Vitznau, localidad al pie del lago desde la que sale el tren cremallera que sube hasta la cima del Rigi.
Se trata de uno de los primeros ferrocarriles de este tipo que se construyeron, a principios del s. XX. Es recomendable sentarse en la parte izquierda del tren en el sentido de la marcha, con unas vistas espectaculares.

En poco más de media hora de trayecto, llegamos a la cubre, Rigikulm. De nuevo con vistas preciosas al lago  Lucerna, y al lago Zuger... en nuestro caso un poco tapadas por las nubes.
Miriam y yo decidimos hacer el descenso hasta el spa en Katbad caminando poco más de una hora, por una pista cómoda casi todo el rato paralela al tren. Bonitas vistas durante todo el descenso pasando por Rigi Stafell y Rigi Stafellhöhe. De regalo, la pista de descenso pasa por un recomendable mirador 15 minutos antes de llegar a  Kaltbad. En este punto la pista se aleja del tren y ofrece un espectáculo que los que deciden hacer también el descenso en tren se pierden.



Pasar por Rigi Stafell también fué especial. Mi tía Gloria nos habló mil veces de este lugar, donde tenían una residencia de descanso los niños del Kindergarden donde ella trabajaba en Basilea. Los niños iban a ese lugar en vacaciones de invierno a esquiar y en vacaciones de verano cuando incluso bajaban al lago a bañarse.

Llegando a Kaltbad los últimos 10 minutos empezó a llover, con lo cual llegamos al spa un poquito mojados y en condiciones ideales para relajarnos, tras la caminata y la mojadura.

El spa de Kaltbad es muy grande y elegante. Con su Hamman con hierbas aromáticas y su enorme sauna "textil free". A destacar, la piscina conectada con el exterior y  una sala con una piscina de apenas 20 cms de agua, de relax total.



Estuvimos disfrutando en el spa un par de horas. Hacia las 16:00 emprendimos el descenso en tren hasta Vitznau y vuelta a Lucerna, muy. muy relajados. 

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